Nuestro planeta está sufriendo debido a que nuestro estilo de vida consumista no permite un ciclo de vida constante para los materiales de la Tierra. La manera en la que vivimos se basa en beneficiar solamente a nosotros, lo que brinda cierto grado de felicidad, pero… ¿realmente somos felices descuidando al planeta? Si continuamos pensando que los recursos de la Tierra solo existen para satisfacernos, el daño de nuestras acciones será inimaginable. Juntos debemos resolver este asunto, y la solución más sana es optar por unos estilos de vida sostenibles.
¿Sabían que desde la década de los ‘70 el planeta ha estado en un sobregiro ecológico, cuyo impacto ha ido en aumento año tras año? Esto significa que la demanda de los humanos sobre los materiales del planeta es mayor que los que la Tierra puede regenerar en un periodo anual, provocando así un uso insostenible de los recursos y un desgaste acelerado del medio ambiente. De hecho, los ¨Límites del Crecimiento del 1972” exponen que, si los patrones en conductas humanas actuales continúan aumentando, existe un riesgo de un colapso sistémico por la alta demanda de productos elaborados en función del crecimiento económico. Por lo tanto, si persistimos con nuestros estilos de vida consumistas, ignorantes y perjudiciales para el medio ambiente, ponemos en peligro nuestro planeta.
Los estilos de vida consumistas van acorde a la siguiente idea: extraer, producir, utilizar y desechar. Esta visión del mundo se basa en una estructura lineal que minimiza el impacto al ambiente, o sea, no considera los daños ecológicos y solo se enfoca en el beneficio económico. A causa de esto, vemos que la biodiversidad disminuye ya que entre los años 1970 y 2018 las poblaciones de animales salvajes se han reducido un 69% por el cambio climático y sobreexplotación. Por otro lado, el cambio climático se ve afectado por todos lados de este modelo económico lineal debido a las altas emisiones que emiten diferentes aspectos como el transporte, las fábricas industriales y la energía a base de restos fósiles. También, se encuentra la alta producción de plástico y el mal manejo de los desechos de este porque de todo el plástico producido solo se puede reciclar un 20% del mismo. Por otro lado, el cambio climático se ve afectado en todas las partes de este modelo económico lineal porque el 80% de la energía global proviene de restos fósiles, el transporte es una de las principales causas de las emisiones de carbono y, con la alta y rápida producción de plástico, solo se puede reciclar un 20% del mismo. Dado lo mencionado, es imprescindible buscar una solución circular, que no sobrepase los procesos de la naturaleza y que, en realidad, ayude al planeta a completar sus procesos con los materiales ya existentes, la cual podemos obtener mediante la sostenibilidad.
La sostenibilidad consiste en satisfacer las necesidades de la actualidad sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas. Al vivir bajo el concepto de sostenibilidad, esto implica que hay que desarrollar una economía circular donde se aprovechen los recursos finitos al máximo, sin explotar la Tierra. Para lograr este objetivo, la sociedad debe centrarse en un liderazgo enfocado en cumplir con normativas dirigidas a la economía circular, además de recompensar y apoyar a todas esas personas enfocadas en aportar a la economía circular, ya sea por mejoras en la infraestructura o mediante incentivos. También, las Naciones Unidas han redactado los doce “Objetivos de desarrollo sostenible”, los cuales se enfocan en causar reformas sostenibles en: la tecnología, la educación, la concienciación, la adquisición pública y la economía. Con toda esta perspectiva sostenible empleada en cada parte de la sociedad, podemos ayudar al planeta y mejorar nuestra calidad de vida a largo plazo.
A pesar de saber qué reformas debemos emplear para lograr una vida sostenible, reconocemos que no podemos alcanzar todos estos cambios al instante. Entonces, debemos cambiar nuestros estilos de vida para que logremos la diferencia, promoviendo así la eficiencia de las reformas sostenibles a largo plazo. Algunos de los cambios que nosotros los colegiales somos capaces de realizar son: aprovechar la luz natural sobre la artificial, evitar consumo innecesario de energía, promover estrategias de “carpooling” y uso de bicicletas, comprar ropa a segunda mano, entre otros. Por ende, no por la gravedad de la situación significa que no haya posibilidades de tener un futuro diferente. De hecho, un estudiante de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Mayagüez, H. Moisés Torres Vega, expresó lo siguiente: “La dificultad de vivir dentro de la idea de sostenibilidad son los problemas socioeconómicos y sistémicos a los que se enfrentan porque pueden llegar a promover conflictos de clasismo; no obstante, se pueden ejecutar cambios dentro de algunos grupos de la sociedad.” Por ejemplo, el pueblo de Adjuntas usa energía solar en lugar de energía eléctrica en su pueblo de una forma comunitaria. Por lo que se demuestra que, con toda la dificultad que puede conllevar cambiar los estilos de vida como individuos, tenemos la capacidad de aportar al mejoramiento del planeta sin tener que resolverlo en su totalidad.