Violencia de identidad en la sociedad contemporánea

Como una definición algo rebuscada podemos decir que esta violencia es aquella que trata la intolerancia de un grupo sobre otro, es una cuestión de poder, de falta de aceptación. La violencia de identidad se produce primordialmente cuando la gente se adscribe a una identidad pensando que es su destino

La violencia se promueve cuando se pretende cultivar un sentido de inevitabilidad respecto a una identidad, alegadamente ideal. Podríamos decir que la identidad funciona como un elemento de separación o distanciamiento entre un grupo y el Otro. Muchos de los conflictos y barbaries en el mundo contemporáneo son sostenidos por la ilusión de una identidad única. Tanto así, el asumir una identidad sobre otras como la falta de identidad puede llevar a ejercer actos de violencia extrema o usar la violencia como medio de expresión. Aquí podemos hacer referencia a la masacre de la discoteca Pulse en Orlando ocurrida en el 2016 o todos los “hate crimes” que han surgido bajo la administración del presidente Donald Trump remontados en ideaciones de supremacía blanca. 

Por otro lado, la identidad funciona también a su vez paradójicamente como un elemento unitario. El sentido de identidad puede hacer una contribución importante a la calidez, a la fortaleza de nuestras relaciones con otrxs. Esto puede llevarnos hacer muchas cosas dirigidas hacia ese Otro, trascendiendo nuestras vidas auto-centradas perpetuadas por el mismo sistema neoliberal al que pertenecemos. La identidad tiene el poder de hacer la vida de todxs mucho mejor en una comunidad en específico, promoviendo así una convivencia social saludable. 

Entonces, la identidad termina siendo ambas cosas, tanto inclusiva como exclusiva. El hecho de pertenecer a un grupo, te excluye del otrx, pero a la vez te hace inclusivo de ese grupo con el cual te has identificado. Es importante entonces el rol de la decisión. Somos miembros de una variedad de grupos, y ninguno de estos grupos o colectivos puede tomarse como la identidad única de una persona. La identidad uno la decide, no la descubre. Por eso es bien importante reconocer la libertad de determinar nuestras lealtades y prioridades entre los distintos grupos a los que pertenecemos. Uno como sujeto debe de decidir cuál es la importancia de vincularse con una identidad sobre la relevancia de otras. En este proceso vemos “comoquiera, aun cuando estamos claro de cómo queremos vernos, podemos tener dificultad en persuadir a los otros a que nos vean de esa manera.” (Sen 2007: 6). Se da un tipo de violencia en este acto de ignorancia, de no reconocimiento por parte del Otro. Muchas veces no estamos completamente atentos de como otrxs nos identifican, pudiendo ser esto distinto a nuestra auto-percepción y es en este asunto que se puede efectuar alguna violencia. 

El problema de la violencia de identidades recae en la ‘sola categorización’en sobreponer unas identidades sobre otras como si estas fueran las verdaderas, las únicas.  La violencia queda ejercida cunado otras divisiones quedan sumergidas por esta supuesta manera primordial de ver las diferencias entre personas. La identidad es entonces como una navaja de doble filo, que puede unir y fomentar cierta calidez individual-social, pero que a su vez puede llevar a la destrucción, al terror, y/o a una violencia extrema. 

Para combatir la violencia de identidades:

  1. Reflexionar sobre los grupos con los cuales te identificas y/o asumes tu identidad.
  2. Velar por pre-juicios que se tengan hacia las culturas o sub-culturas a las que no pertenezcas.
  3. Fomentar la diversidad cultural.
  4. Practicar la aceptación del otrx, ¿cómo? Dándote la oportunidad de compartir con personas diversas a ti y aprendiendo o conociendo de sus formas de ser. 

Sobre todo, ABRACEMOS LA MULTIPLICIDAD DE NUESTRA IDENTIDAD de manera consciente y activamente dirigida hacia la aceptación. 

¡Por un mundo diverso e inclusivo!

Referencia:

Sen, Amartya. 2007. Identity and Violence: the illusion of destiny New York: W.W. Norton & company Inc