Sigmund Freud

            Sigmund Freud es una de las figuras más polémicas de la medicina y la psicología moderna. Aún hoy, hay gente que lo ama y gente que lo odia. Freud, como todas las figuras históricas que han tenido un impacto fuerte en la sociedad, ha dejado de visualizarse como una persona y se visualiza ahora como un personaje adicto a la sexualidad. No deberían visualizarlo de esa manera porque con todos sus errores, Freud y sus obras han sido elementos muy importantes en el desarrollo del mundo moderno. La terapia psicoanalítica tiene como trabajo buscar los problemas de los pacientes, patrones de conducta y traumas que, una vez descubiertos, pueden ayudarlos a enfrentar mejor su realidad.

           El trabajó de Freud fue muy juzgado, pero tenemos que tener en cuenta que es necesario. Como también muchos otros teóricos, como por ejemplo Tolman, fue criticado ya que muchas variables eran confusas. Su teoría no es fácilmente sometida a escrutinio empírico, o sea, que no es exactamente verificable. También Gestalt fue criticado porque ofreció desafíos importantes al comportamiento y nunca alcanzó el estado dominante en teoría al aprendizaje. Freud tiene trabajos excelentes. Por ejemplo, su teoría de que la mente está compuesta de tres instancias como el Ello, el Yo y el Superyó. El Ello está formado de energía psíquica inconsciente y es quien trata de satisfacer los deseos y necesidades básicas. El Superyó es la parte de la personalidad formada por los ideales de nuestros padres y la sociedad. El Yo es el mediador entre el Ello, la realidad y el Superyó. Este último trabaja sobre el Yo para que se comporte de acuerdo a valores morales y no de manera realista. Freud interrogaba algunos de sus pacientes con la ayuda de la hipnosugestión, durante este procedimiento si el paciente insiste en desconocer la respuesta, Freud seguía presionando a los pacientes hasta que dijeran algo que fuera consistente para su investigación. Este parte de la idea de que los individuos normalmente no son conscientes de los aspectos que determinan su conducta y sus emociones. Estos elementos producen insatisfacciones, frustraciones e infelicidad que se expresan en síntomas reconocibles o en problemas de personalidad. Pero como no son conscientes, no pueden ser resueltos. Pero todo era para aportar a sus teorías y buscar una solución para los pacientes. Aunque tiempo después vino a reconocer que las respuestas estaban equivocadas, que eran solo fantasías de los mismos pacientes. El trabajo de Freud era de encontrar memorias, eventos y traumas que fueran verdaderos y que esten escondidos y fuera del alcance del análisis consciente. La mayoría de las investigaciones de Freud fueron realizadas en casos específicos de su práctica clínica, lo cual hace muy difícil la generalización de sus conceptos a poblaciones mayores. Sin embargo, el psicoanálisis freudiano tiene una gran importancia para la psicología, ya que cambió la forma en que el ser humano y la ciencia comprenden la mente y la conducta del hombre. Como también las escuelas del conductismo, cognitivismo, humanismo y el funcionalismo. Freud pudo llegar a la conclusión de que era necesario un autoanálisis, no solo del paciente, sino del propio médico implicado en la terapia.

         Freud era una persona inteligente y su trabajo se merece un respeto y reconocimiento. El psicoanálisis es un método de terapia que me gusta mucho como también el conductismo. Pero Freud tuvo excelentes teorías y también otras que pueden ser mejoradas, por ejemplo, un cigarro es solo un cigarro, no todo tiene que ser sexual. Si estudiamos a fondo el psicoanálisis, podemos encontrar qué es necesario en terapia como también el conductismo, cognitivismo, humanismo y el funcionalismo. Como futuro psicólogo, estudiaría a fondo estas escuelas y utilizaría lo mejor de todas. El psicoanálisis, más allá de que su cuerpo analítico pueda ser cuestionado a la luz de los nuevos conocimientos científicos, es un excelente método que permite entender áreas importantes de nuestra mente y pone la comunicación en un primer lugar. El psicoanálisis, sin dudas, dejó una huella indeleble en la disciplina psicológica y, además, en la propia cultura.