Review “Joker” (2019): Lo que nos reveló el payaso

Review “Joker” (2019): Lo que nos reveló el payaso

 

Nota aclaratoria: Este escrito no contiene información que delate escenas enteras de la película. No obstante, si se hace uso de escenas breves y referencias directas (Spoiler alert). Por ninguna razón, se valida el uso de la violencia de cualquier tipo. La reflexión tiene como objetivo sensibilizar acerca de las críticas presentes en el filme.

 

“I used to think that my life was a tragedy.

But now I realize, it’s a comedy.”

-Todd Phillips

 

           “¡Fenomenal! ¡Inolvidable! ¡Magnífica! ¡Una verdadera obra de arte!” Estas son algunas de las expresiones que se escaparon de las cuerdas vocales de aquellxs que visitaron las salas de cine inmediatamente después de contemplar la presentación cinematográfica del “Joker” (2019), el cual es un filme dirigido por Todd Phillips e interpretado por el actor Joaquin Phoenix. La película más allá de presentarnos al icónico villano de la serie de Batman, nos expone un compendio crudo de críticas sociales alrededor del filme. Dichas críticas tienen el poder de perforar nuestras emociones y desgarrar nuestras pupilas al denotar lo común y lo verídico de las mismas. Mas sin embargo, fueron los escalofríos los que por excelencia nos dejaron saber a carne propia lo real e incómodo que puede ser el presenciar el sufrimiento, la violencia física u emocional; el miedo, la impotencia, y la injusticia hacia un ser humano cuyas circunstancias de vida fueron desafortunadas. A su vez, un sentimiento de venganza nos sacudió las entrañas, y nos dejó expuestos ante una naturaleza primitiva e inconsciente de nuestro yo. Fueron estas reacciones las que nos llevaron al borde de la reflexión, y de la transferencia. Mientras tanto, el personaje de Arthur Fleck no solo logró transformar su propia subjetividad hasta convertirse en el auténtico “Joker”, sino que pudo desmantelar los entendidos institucionales que yacían encubiertos del sistema que lo rechazó desde el comienzo. Un sistema que atentó contra su voluntad y lo esclavizó a la otredad. Un sistema que escalofriantemente es similar al nuestro. Send in the clown.

 

“The worst part of having mental illness is that

people expect you to behave as if you don’t.”

-Todd Phillips.

 

Un Gotham que oprime al oprimido

            Las personas con salud mental moderada u severa lamentablemente son revictimizadas en un sistema que les ordena a ser “funcionales”. Por ende, su inclusión social está condicionada a que puedan aportar. De lo contrario, son marginados o dirigidos a vivir de forma alienada como diría Michel Foucault. En efecto, podemos observar como en la película, Arthur debe cumplir con un empleo salarial (limitado por el contexto socioeconómico bajo pobreza, la especificidad y los intereses del patrono) para poder sostenerse así mismo, y a su madre, quien también necesita ciertos cuidados especiales. De todos los empleos disponibles, se ofrecen aquellos que puedan “ajustar” a este ser “asocial” y producir una cantidad mínima. En el caso del filme, no es pura coincidencia que el empleo únicamente disponible para Arthur, sea el de vestirse como payaso, dado a que es un oficio que lo hace sentir más funcionalmente aceptado para poder cumplir con sus deberes. Sin embargo, el sistema se burla de dicho oficio estableciendo que aquellxs que no desean crecer o contribuir socialmente en puestos más "respetables", terminan trabajando en la calle o en la miseria.  

Por otro lado, el sistema promueve el manejo profesional de las enfermedades u condiciones de salud mental, pero al mismo tiempo, obstaculiza e impide que dicha población pueda adquirir los mismos y cubrir sus respectivas necesidades. Esta dicotomía se presenta claramente en el filme cuando Arthur Fleck recibe la noticia de que los servicios de salud mental que se encontraba recibiendo a través de su agencia pública-comunitaria iban a culminar debido a un recorte de fondos por parte del gobierno. Teniendo como resultado que el resto de los clientes, incluyendo a Arthur, se quedaran sin poder acceder a sus servicios públicos de salud mental, sabiendo que los mismos tenían dificultades para costear servicios privados. Una realidad no muy lejana de la nuestra. Tiempo después, nos encontramos con una escena donde se le indica a Arthur Fleck que es importante que pueda manejar su salud mental y/o emocional mediante un servicio profesional adecuado, y que en cierta manera, no hay excusa para no tratarse ya que hay ofrecimientos gratuitos que están siendo manejados por el gobierno, a lo cual él responde diciendo de forma sarcástica: “Ah sorry, they closed all those.” (Todd Phillips, 2019) Nuevamente, nos encontramos de frente con un sistema que reconoce la salud mental solo en circunstancias terciarias, y no con el propósito principal de velar por el bienestar de todxs sus ciudadanos por igual. Una doble moral que afecta al infortunado.

 

"What do you get when you cross a mentally ill loner

with a society that abandons him and treats him like trash?!"

-Todd Phillips

 

Vivir alienado en la otredad

            Por otra parte, el filme nos plasma con transparencia cómo el contexto sociocultural particular de Gotham trata a lo indiferente. Arthur es una representación clara de cómo el sujeto oprimido u estigmatizado puede hallarse en un camino solitario viviendo en la sociedad. El miedo a lo indiferente y la falta de empatía nos lleva a despersonalizar aquellxs individuos que no parecen encajar. No obstante, esto nos debe recordar que la vulnerabilidad humana es un rasgo esencial de nuestra naturaleza. Concientizar y minimizar la individualización es menester de las personas y de lxs profesionales que día a día nos encontramos con casos particulares en nuestras manos. Nuestra vulnerabilidad, sensibilidad, y empatía, son hábitos que todo profesional de la salud mental debe practicar con continuidad, y reflexión. De igual forma, la promoción de campañas pro-salud mental son necesarias para identificar, validar, y atender las precariedades de aquellxs que no tienen voz y/o voto.

 

“In my whole life, I didn’t know if I even really existed.

But I do. And people are starting to notice”

-Todd Phillips

 

Knock knock…¿Quién está ahí?

           Sin duda alguna, el filme también tuvo un impacto al revelar al rojo vivo el reflejo de nuestros impulsos y pensamientos inconscientes. Todxs de alguna manera, simpatizamos con el dolor y la injustica que se le adjudicó al personaje. No obstante, se nos produjo una punzada en el estómago rápidamente cuando nuestra conciencia tocó la puerta y nos dejó ver intrépidamente cómo pasamos de sentir pena a apoyar incondicionalmente la transformación de Arthur en el icónico “Joker”. Y esto se debe, porque en aquel frenesí, ya no nos preocupaba qué clase de violencia podría cometer ni contra quienes. No nos importaba que más podía perder este sujeto al que le habíamos cogido pena. Solo queríamos venganza por su dolor…queríamos verlo con maquillaje formidable y pistola en mano. “Knock Knock” Dijo nuestra conciencia, y ahí, fue que nos sucumbió el miedo, y cerramos la puerta de golpe. Pusimos nuevamente el candado, y tiramos la llave debajo del asiento. Como resultado, hasta nuestra propia conciencia reconoció en aquel instante, que la normalización de la violencia ya estaba preconcebida como una herramienta viable en el espacio “ficticio” para canalizar emociones y/o solucionar problemas entre dientes. Entonces ¿qué nos dice esta revelación sobre cómo manejamos nuestra emociones y conflictos en la vida cotidiana? Knock Knock.

Críticas, y mitos sobre el filme

           Es importante señalar, que la violencia no es sinónimo de salud mental, ni la salud mental es sinónimo de violencia. Los eventos que se presentan en este filme, son de índole ficticio y corresponden a factores externos e internos que influenciaron en la psiquis del personaje para llevar a cabo los actos violentos.

Tampoco se debe generalizar que lxs profesionales de salud mental, minimizan e invalidan los síntomas, emociones y pensamientos de sus respectivos clientes. Lamentablemente, lxs psicologxs, psiquiatras, trabajadorxs sociales, y/o consejerxs son presentados en las artes cinematográficas como profesionales anti-éticos, e insensibles que llevan a cabo sus labores con intereses secundarios. Exhortamos al público a que no se deje llevar por estas representaciones, dado a que nuestras profesiones siempre tendrán como objetivo el velar por el bienestar de las personas. (Cualquier ofensa, y/o transgresión de normas u derechos, es importante que lo puedan comunicar a las autoridades mediante una querella, o dirigirse hacia las respectivas juntas examinadoras de la profesión para presentar la queja.)

Última Nota: Put on a happy smile.

            La película de “Joker” todavía nos ofrece suficiente “tela” para seguir compartiendo en diferentes foros de discusión. Es imperante que podamos continuar reflexionando, no solo porque una presentación cinematográfica lo señale, sino porque debe ser nuestro objetivo el garantizar equidad de servicios y bienestar para todxs aquellxs que caminan en este mundo escondidos usando máscaras para sobrevivir. Knock Knock.

 

Si identificas que necesitas ayuda o que la vida de otra persona está en riesgo puedes comunicarte abiertamente con la línea PAS al 1-800-981-0023. Las personas encargadas de la organización de ASSMCA están adiestradas para manejar cualquier tipo de situación. También puedes acudir a cualquier clínica de servicio psicológico o comunicarte al 9-1-1 en caso de emergencia.