Querida Alexa

Querida Alexa:

            Ahora me veo en un espejo, y te pienso. Me encuentro observando tus mismos miedos y sintiéndolos palpables. Yo también quiero viajar, tampoco así, con la suspicacia, el constante miedo de que mis peores pensamientos se vuelvan realidad, que por ser mujer me acosen, me sigan, me insulten, no me respeten o que me maten, que nos maten. Que nos matan.

            Caminabas con tu espejo para cuidar tus espaldas, porque más seguridad pudo regalarte un objeto, con función de reflejar, expandiendo tus parámetros de seguridad, que un gobierno y un sistema que se supone que velara por ti, tus necesidades y tus derechos. Te desplazabas de pueblo en pueblo, huyendo de tus experiencias pasadas, en búsqueda de refugio, de sentido, de aceptación, ¡de ser validada!

            Probablemente…probablemente no, estoy segura, que esto nunca lo supiste, pero te cuento. De seguro te acuerdas, aquel día que entraste al baño de McDonald’s a satisfacer tus necesidades fisiológicas,como cualquier otra. Ese día que te denunciaron por,alegadamente intentar ver a una mujer con tu espejo, sí, ese que te brindaba seguridad, y colocaste en el suelo con el mismo propósito. Te dejaron ir y te fuiste, haciendo uso de tu espejo nuevamente, velando tus espaldas. Lo que no sabías, mientras seguías desplazándote, y es lo que te vengo a contar, es que esa información se difundió rápidamente en las redes sociales. 

            Mientras caminabas en la calle sola, con tu espejo, en las redes se difundían tus más grandes miedos. Las personas tergiversaron la historia, comenzaron a expresar disguste, rechazo, ira, odio hacia tu persona. Sin conocerte, sin conocer la historia completa, comenzaron a divulgar información, atacándote. Muchas personas incitaron a que te hicieran daño ¡Se utilizaron las redes sociales como un mecanismo de violencia! Salieron a relucir todas las formas de manifestaciones de violencia que pensamos que no lo son,porque no son una manifestación física. 

            Yo estoy clara, que invalidarte es violencia. El propiciar rechazo, odio, ira, en las redes sociales, es violencia. El insultarte y menospreciarte, es violencia. El que la prensa no hablara de ti con tu nombre, y no usara tus pronombres de preferencia es violencia. Tanta fue la descarga masiva en las redes sociales que,en la madrugada del 24 de febrero, esa violencia se materializó en suforma máxima, en tu muerte. Te mataron, alegadamente varios hombres, que grabaron minutos antes de cometer el acto. Minutos donde primero te acosaron, insultaron, amenazaron, luego cometieron la atrocidad de quitarte la vida. 

            Tus miedos se convirtieron realidad, palpables, y fueron tus últimos encuentros antes de tu partida. Imagino tu cuerpo desplomándose en el suelo. Tú,sola, abandonada, con tu espejo a un lado, que ya no te protegía. 

            Alexa, el espejo no fue el que te falló, sino la sociedad entera. Más allá de los tiros, te mató la gente. Te mató la transfobia. Te mató la falta de estudios de perspectiva de género en las escuelas. Te mató la falta de servicios de salud mental accesibles. Te mataron los discursos de odio y discrimen, que tristemente, promueve el fundamentalismo religioso. Te mató el gobierno, que te falló. 

            No me conociste, pero en esta carta te pido perdón, porque soy parte del sistema que te falló, pero prometo nunca olvidarte. Me miro en un espejo y te pienso, me lleno de rabia y de dolor, se me hace difícil expresar todo lo que siento, y por eso te regalo este intento a través de esta carta. La lucha no cesa. Alexa, ahora eres tú un reflejo, y no de miedos, pero sí de fuerza, inspiración y motivación para que no perdamos otra más. Para seguir trabajando en combatir todas esas fuerzas que propiciaron tu muerte. 

Alexa, te recordaré siempre, 

                                                       Att. Una mujer, que también usa faldas, y carga con su propio espejo y miedos.