Punto final
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Nada comienza ni termina como planeamos. Hay cambio de ideas, exceso de tachones, falta de tinta, auscencia de papel y abundancia de errores ortográficos. TĂş decides que verbos, adjetivos, sustantivos, pronombres usar. La sintaxis no tiene que ser perfecta, con que la entiendas, basta. Todos los dĂas se nos queda un acento, una coma y casi siempre una palabra. Una palabra que lo cambia todo, que lo dice todo.
Mi palabra favorita eras tĂş. Una palabra que me hacĂa pensar que no existĂa nada mejor. Una palabra sencilla, fácil de escribir, difĂcil de borrar y perfecta para heriren cualquier momento. No te culpo, quisiste encajar perfecto en mi cuento…un cuento lleno de aspiraciones, logros, retos, memorias, experiencias, risas, tristezas, un cuento que le falta mucho por contar y bastante por disfrutar…Fuiste esa palabra que decidĂ añadir a mi cuento por un tiempo.Â
Me ahoguĂ© en mis errores, me comĂ las comas y mastiquĂ© mis palabras. Decidiste pensar que te quedarĂas para siempre en mis oraciones, entre las comas, omitido en una oraciĂłn, confiado que ibas a estar en la otra. Exigiste interrogantes, luchaste por puntos de exclamaciĂłn, morĂas por puntos suspensivos y quisiste espacios sin sentido. AsĂ fue que, sin tomar en cuenta lo que querĂas, logre escribir el punto final que faltaba.
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                                                                    Lo más profundo de mi