¡Lo que nunca te diré!

No se lo que siento, así me siento. Todo me ha caído encima, hay muchas cosas pasando y quiero ignorarlo todo, pero no se si pueda. Sacas lo peor de mí, pero también lo mejor. Me ignoras y me molesta porque solo quiero tu atención y no me había dado cuenta hasta hoy. Siempre ha sido así.  El molestarme contigo me causa estrés y quizás tu estés como si no pasara nada, pero a mí la cabeza me retumba de pensar como arreglar las cosas y dejar de sentirme así, pero entendí que lo único que quiero es que te des cuenta por ti mismo y me valores, que entiendas que si estamos así es porque algo pasa, aunque todos lo saben, pero tú y yo lo negamos.

Luego recordé que solo somos amigos y que a veces también somos extraños. Que en ocasiones te desconozco, aunque nos fundamos en miradas tratando de analizarnos. Cuando eso ocurre los nervios se me afloran y aunque domine el análisis para mi eres inefable y vuelvo a caer sin entender que es lo que ocurre entre nosotros dos. Quizás y solo quizás solo seamos buenos amigos que solo podrán estar para escuchar los gritos del alma del otro y nada más.

No esperare nada más, amigo.