Las palabras y su filo

En muchas ocasiones he escuchado comentarios como “eso no sirve”, “eso es una pérdida de tiempo”, “para que gastar energías y dinero si tú sabes de eso nena”, entre otras. Puede que esas personas tengan razón com puede que no. Por qué digo esto, porque cada una de ellas está hablando desde su experiencia y/o forma de ver la vida. Mi necesidad no necesariamente es la necesidad de mi hermano, de mi papá, de mi mamá, de mi jefe, de mi pareja. Sin embargo, cada una de ellas las respeto y valoro. Aun así, no tengo por qué estar de acuerdo.

Desde pequeña me ha encantado aprender, conocer de todo un poco. Nací en la década del 90, por lo cual, he tenido fácil acceso a la información y al internet desde muy temprana edad. Me encanta tomar adiestramientos, capacitarme, conocer otros puntos de vistas. Si me entero de algún taller con tema de mi interés, soy la primera en decir vamos, allí estaré. ¿Por qué?, porque estoy clara que el conocimiento es lo único que nadie me quita ni me quitará JAMAS y el amor al aprendizje es una de mis fortalezas.

Algunos de esos talleres se pueden relacionar con otros que ya haya tomado, claro que sí, sin embargo, la manera en que estará expuesto el tema siempre será diferente, siempre habrá algo nuevo que aprenderé y eso es justo lo que me interesa. Eso único de cada persona que nadie puede copiar, lo que nadie puede imitar. Es ahí donde realmente aprendo, aprendo de la diversidad, aprendo de la experiencia, aprendo a ver otro punto de vista, aprendo a ser flexible, aprendo a no juzgar, aprendo a definirme. 

Hace algunos años en la radio local se escuchó una canción que en una de las estrofas decia algo así como “las palabras tienen filo”. Ese filo puede ser el peor y muy dañino, - bueno, el filo de las esquinas conjunto con el dedo pequeño del pie no cuenta en este momento-. Volviendo al pensamiento original, entiendo que es vital ser consiente de cada palabra que salga de nuestro ser. Ser consiente, estar presente y desarrollar un buen control de impulso nos puede ayudar y hasta evitar muchas situaciones y malentendidos. Asumimos tantas cosas a diario y todo eso que asumimos la mayoría del tiempo no es real. En una clase el pasado semestre una compañera realizo una pregunta seguida de un “perdone mi ignorancia” y la respuesta del profesor fue genial, no te perdonaré por que no tienes por qué saberlo, ¿para eso estamos aquí no?”.

A donde voy con todo esto, a que no todos somos iguales, no todos tenemos el mismo conocimiento, los mismos pensamientos, puntos de vistas, el mismo animo todos los días. Por lo cual, las palabras que salgan de nosotros y la manera en que salgan serán vitales en la reacción de los demás. No siempre sabemos las situaciones que experimenta en ese momento la persona con la que se interactúa. Promulguemos la empatía, seamos conscientes y velemos el filo de nuestras palabras. Más importante aún, no permitamos que las palabras con filo nos definan, nos alejen o descarrilen de nuestros objetivos, planes, sueños y metas.

Recordemos, las personas en muchas ocasiones hablan desde su experiencia y esa experiencia no necesariamente tiene que ser la tuya o la mía. Para poder tener y contar algo debemos pasar por el proceso de igual manera, tal vez nos guste, tal vez no. Sera en ese momento donde podremos dar nuestra opinión. Recordando que esa opinión será, desde mi experiencia y mi experiencia no tiene que ser la misma de la persona que estará pasando por el proceso en un futuro.

Que nada ni nadie te cambie o te aleje del carril que dentro de ti sientes que es el correcto.

Fiel a ti siempre.