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      Según uno va creciendo, entre las tazas de café y la reflexología que nos alimenta el alma; recuerdo que en más de una ocasión han tratado de medir nuestro valor.  No solo de una forma sino de diferentes formas, formas que siempre me han llevado a cuestionar la “norma”.  Recuerdo que las revistas de mi adolescencia eran sobre como mantenerte en tu peso ideal o cómo lograr que el chico que te gusta te mire. Las conversaciones giraban entorno ah: “¿Cuántos nenes te gustan?” y después cambiaban la pregunta a: “¿Cuántos novios has tenido?”  Entonces después el valor se movía a que tanto pudor se tenía que tener y lo importante que era no “provocar” a los hombres, “porque el hombre llega hasta donde la mujer lo permite”.  Estos y muchos otros comentarios con lo que nosotrxs hemos crecido desligan nuestras capacidades y derechos.

     Nuestro valor no se mide por el tamaño de la ropa que utilicemos, tampoco se debe medir por las “estrategias” que tengamos para llamar la atención de quien nos gusta.  Es como si nos pusieran un “chip” sobre que nuestra meta mayor debe ser vernos bien y gustarle a los demás. Entonces, ¿Qué tal nuestras metas profesionales?, ¿Qué tal nuestros conocimientos y ¿nuestras ambiciones? ¿Por qué nuestras metas tendrían que verse relacionadas a nuestra apariencia y no a las capacidades que poseemos o que deseamos desarrollar?

      Pero esto no termina ahí, necesito cuestionar ¿Por que nuestro valor se determina con la cantidad de relaciones que hayamos tenido?  Esto no cambia nada, seguimos siendo individuos con la capacidad de tomar la decisión de con quien queremos estar y con quien no. Nuestro nivel de pudor no cambiará quiénes somos y estas decisiones deben ser de cada quien. Inclusive, muchas veces he escuchado el famoso: “hay que sacrificarse por amor”, cuando realmente me hace pensar; ¿Hasta donde es necesario sacrificarse por una relación en la cual eres quien provees gran parte del apoyo de la relació​n?

     Entonces y solo entonces, vienen los fanáticos de la culpa al decir “porque el hombre llega hasta donde la mujer lo permite”.  Lo cual sencillamente se basa en delegar la responsabilidad meramente en la mujer. ¿Por que simple y sencillamente no se puede respetar a una mujer por el ser humano que es?, por su mera identidad y su esencia. ¿Por qué la necesidad de controlar a alguien para poder ser feliz?  

       Cuestiono y cuestiono, y no me canso de cuestionar; porque nuestro valor ya yace en nosotrxs mismxs sin importar lo que piensen los demás.  Asi que amigx mia, cuestione todo lo que tenga que cuestionar.  Mi valor es mio y nada ni nadie me lo puede quitar. 

 

                                                        

three women standing on the top of a cliff looking down on the water
Via Tron Le on Unsplash

Estudiante de la Universidad Carlos Albizu, Centro de Mayagüez Doctorado de Psicología Clínica, Psy D/ En proceso d Post-doctorado en EU Pasatiempos: ir a la playa, tomar fotos, yoga, hacer roadtrips, disfrutar de buen café y escribir.
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