Dios no lo arregla todo...

Loving Jesus doesn’t always cure suicidal thoughts.

Loving Jesus doesn’t always cure depression. 

Loving Jesus doesn’t always cure PTSD. 

Loving Jesus doesn’t always cure anxiety.

But that doesn’t mean Jesus doesn’t offer us companionship and comfort. 

He ALWAYS does that.

        - Jarrid Wilson

(artículo creado bajo una postura judeocristiana)

El rol que asume la religión en diversas áreas de la vida de una persona, puede jugar un papel relevante cuando se trata del cuidado de su salud mental. Depende de cómo la persona entiende y vive el ámbito religioso, es decir, sus maneras de significar y vivir su espiritualidad. En ocasiones, la religión puede actuar como un elemento potenciador de alguna patología, del mismo modo que puede ejercer un papel terapéutico. Con esto dicho, podríamos preguntarnos, ¿la fe, nos exime de las condiciones mentales? Cerca de 800,000 personas se suicidan cada año, lo que supone una tasa de mortalidad “global” de 16 por 100,000, o una muerte cada 40 segundos (OMS,2019). Por cada suicidio hay más de 20 intentosrealizados. En Puerto Rico, el suicidio es la tercera causa de muerte violenta. A pesar de estas estadísticas, el tema sigue siendo un tabú y un estigma en nuestra sociedad contemporánea, incluyendo la comunidad religiosa. 

Recientemente, durante este mes de #PrevenciónAlSuicidio un pastor de una mega iglesia en California, Jarrid Wilson de 30 años de edad cometió suicidio. Wilson era una persona vocal sobre su diagnóstico de depresión, e inclusive un defensor de la salud mental. Junto a su esposa crearon una organización sin fines de lucros, llamada Anthem of Hope, con el fin de ayudar a personas que padecen de depresión y pensamientos suicidas. 

Esta historia nos muestra no tan solo cuan efímera es la vida, sino, que nadie está exento a las ideaciones, pensamientos o intentos suicidas. Si bien la evidencia empírica muestra que la espiritualidad/religión funge como un factor protector de la salud mental, es inherente reconocer que vivimos en un contexto donde presenciamos una economía globalizada y en una cultura, en la que las dudas existenciales sobre el sentido de la vida y la propia identidad son fuente creciente de malestar y psicopatología (Jiménez, 2005). Esto, en conjunto al estigma que existe todavía sobre la salud mental, dificulta que conversaciones como la del suicidio se faciliten y normalicen en nuestra sociedad, y más aún dentro de la comunidades religiosas.

Invisibilización de la salud mental… 

Existe una percepción que se enseña, una vez se entiende que los creyentes son nuevas criaturas que caminan bajo la gracia del Espíritu Santo, sobre cómo los desafíos o problemas MUY REALES tales como la depresión, la ansiedad, el burnout, u otra dificultad psicológica, cesen, desvanecen o dejan de ser por creer en el poder de la sanación del ser supremo sobre sus vidas. Esto no es completamente cierto. Tener a Dios en tu vida no elimina la existencia de alguna dificultad o condición de salud mental. En el proceso puede funcionar como una guía sustentada para asimilar la realidad y hacerla más amena, pero la realidad que enfrentas sigue vigente y en muchas ocasiones requiere de otro tipo de ayudas, como de servicios terapéuticos. Estos componentes, no deben ser mutuamente excluyente, sino que, deberían ser trabajados de manera simultaneacon el fin de incrementar el bienestar de una persona. 

Cuidado debe ser holístico e integrado 

Hay algo problemático en querer superiorizar algún cuidado de uno de los elementos del ser humano sobre los otros. Es importante que cuidemos nuestro cuerpo, nuestra mente, y nuestra alma/espíritu. Creer en Dios y en sus supuestos no tiene que implicar minimizar eventos y diagnósticos de salud física o mental. Vivimos en un contexto socio-histórico, donde es menester desplazarnos a visiones más interdisciplinarias de la vida. El mismo pastor, Jarrid Wilson, en una de sus publicaciones compartía:

“NECESITAMOS que la iglesia intensifique sus esfuerzos para ser más abierta en lo que respecta a las enfermedades mentales. Ya sea a través de una serie de sermones, recursos gratuitos, apoyo a otras organizaciones sin fines de lucro o incluso cultivar un ministerio designado de un año de duración ", escribió. “De todos modos, la iglesia debería estar en la primera línea de esta batalla. Las personas necesitan un lugar seguro donde puedan ser honestos y transparentes con lo que están pasando ".

Sensibilidad cultural en el mundo académico y profesional

Considerando que la religión, tiene un papel importante en la integración, apoyo social y control, debemos como futuros profesionales estudiar y entender los sistemas de creencias culturales de las poblaciones con las que trabajamos. Es vital que los profesionales de la salud mental estén orientadxs y capacitadxs para integrar las técnicas religiosas/espirituales dentro de los servicios que le ofrecen a sus participantes. Intercalar estos supuestos en el proceso terapéutico pudiese crear una apertura de más confianza y transparencia por parte de la persona al involucrarse en el proceso. 

El suicidio es prevenible, abramos la oportunidad de conversar sobre el mismo. Cada vez desde más espacios, rompiendo con el estigma y normalizando la conversación. Propiciemos el cambio hacia una sociedad más sensible y consciente. 

Nunca olvides, que existen fuentes de apoyo, tales como la línea PAS al 1-800-981-0023. Te encontraras con personas encargadas de la organización de ASSMCA adiestradas para manejar cualquier tipo de situación o conversación que desees tener.De igual forma, existe ayuda más formal como servicios de terapia psicológica. 

Es hora ya de tener un cuidado integrado, no temas en luchar y trabajar por tu bienestar. 

 

Referencias:

Jiménez, J. (2005). La espiritualidad, dimensión olvidada de la Medicina. Revista Gaceta Universitaria, 1, 92-101.

OMS (2019). Suicidio, https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/suicide 

Parke, C. (2019).Megachurch pastor, mental health advocate Jarrid Wilson dies by suicide. https://www.foxnews.com/faith-values/pastor-jarrid-wilson-suicide