Diagnosticar vs. Patologizar

Artículo basado en una reflexión del conversatorio realizado por la Asociación de Psy.D en la Universidad Carlos Albizu, el jueves 15 de noviembre de 2018. 

Si bien dentro de la rama de psicología encontramos debates interesantes y pertinentes, hoy día todavía nos topamos con cuestionamientos dignos de problematizar, como lo es el asunto de Diagnosticar vs. Patologizar.

¿Qué quiere decir patologizar?

En palabras sencillas, es la acción y/o intención de etiquetar determinados comportamientos como enfermos, y que de manera mecánica y reduccioncita donde se asume al sujeto como una anomalía, una otredad, como algo “dañado”. Es a su vez, una mirada que se da en unos contextos que responden a unas miradas sociales-antropológicas de lo que es lo normal. 

¿En qué se diferencia patologizar del diagnosticar?

El diagnóstico, que bien se desprende de unos manuales, en nuestro caso el más utilizado, el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-V),se centra en retar el discurso de la enfermedad. Es un acercamiento empático, que ofrece comprensión y lenguaje dentro del mundo clínico, pero más allá, dentro de la narrativa del cliente proveyendo una posibilidad de explicación etiológica de ese malestar, de experiencia, de esa carencia de recursos actuales. 

Por otro lado, el patologizar o la patologización conlleva la mayoría de sus veces una connotación negativa, en cuanto invisibiliza el sujeto, y acapara el asunto de identidad a una sola cosa; la patología. 

A la hora de trabajar con debates como este se deben considerar los siguientes asuntos:

  1. El discurso de normalidad: El discurso de normalidad, que varía en cuanto a su origen contextual, está presente en todas las sociedades y este nos orienta hacia qué conductas se consideran aceptables y cuáles no. 
  2. El concepto de ‘salud’: La Organización Mundial de la Salud define la salud como, “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. La misma definición propuesta por la OMS es problemática en el sentido, que resalta “el completo bienestar…”. Una línea de pensamiento que debemos de atender, a si realmente se llega a estar en un estado completo de bienestar o si estar saludable implica otra cosa. Además, esta definición excluye de alguna manera a personas con discapacidades o condiciones que no podrían cumplir dicha definición.
  3.  Elemento cultural, relativismo cultural: Partiendo de que cada cultura tiene sus propias normas, manifestación y significación de síntomas, uno debe tener cuidado a la hora de diagnosticar, y de no caer en la patologización de conductas. Este elemento es importante en cuanto nos permite tener una visión clara desde donde debemos partir nuestros análisis, considerando elementos fundamentales de quien es el sujeto con el que trabajamos. 
  4. Relaciones de poder, sociopolíticas: Se debe reflexionar y cuestionar en cuanto a las relaciones que superponen o rodean a la profesión (p.ej. los propósitos de compañías de planes médicos, el mercado de la farmacéutica), que tienen un impacto en el proceso y desarrollo de la profesión, específicamente en asuntos que tienen que ver con este debate de diagnosticar vs. patologizar. 
  5. Asuntos éticos de la profesión: Es importante conocer los cánones éticos que rigen y dirigen la profesión de la psicología, ya que estos nos hacen una invitación a la diversidad, a adquirir las competencias necesarias, a considerar los aspectos multiculturales de un sujeto, ente otras cosas pertinentes a la hora de nuestra formación y nuestro trabajo como clínicos. 

La importancia de tener estos conversatorios, discusiones autoreflexivas van encaminadas a una mejor formación como profesional, e inclusive de ser humano. Estas discusiones se fomentan a través del análisis crítico, y a la hora de trabajar con el ser humano y su complejidad esta actividad es fundamental. Un acercamiento abarcador y holístico es de las mejores herramientas para poder implementar nuestro juicio clínico a la hora de explorar y trabajar esta disyuntiva. 

Aprovechar los espacios académicos y del cotidiano vivir para conversar entre nosotras/os y nuestros pares. Sumergirnos socialmente para ver la manera en que se ha significado el asunto de normalidad, de salud, y la visión y connotación en cuanto a lo que es diagnosticar y lo que es patologizar. Aportar a la transformación del ser humano tanto desde su marco individual, como en el marco social en el que está sumergido día a día.