Utilizados Por Dios

Días antes de esta Pascua, me sentí abandonada por Dios. Me preguntaba por qué me rechazaba y por qué no me quería utilizar. Me preguntaba qué más debía rendirle para que se diera cuenta que mi mayor anhelo es ser utilizada por Él. Sentí tristeza, ansiedad y desesperación. No sabía por qué las puertas permanecían cerradas a pesar de entregarle todo. 

Detrás de una puerta puede estar nuestra vida, nuestros anhelos, un propósito, una nueva oportunidad o personas desconocidas que se convertirán en familia. En el momento, no comprendemos lo que Dios tiene para nosotros. Le preguntamos, "¿por qué esto me ocurre a mi?", "¿por qué me haces esto si yo he trabajado arduamente para ti?". Sentimos que las personas no reconocen nuestro esfuerzo o premian a otros que no han trabajado tan arduamente. 

Sabemos que estamos preparados para hacer algo mayor, para traer a otros a Jesús y para cumplir nuestro propósito en Él. Sin embargo, se cierran las puertas. No te permiten entrar al ministerio que deseas, tu familia discute contigo por pasar tanto tiempo en la iglesia, tu pareja no comprende por qué te provoca tanto dolor el no servirle a Dios. Incluso, algunos son heridos dentro de la misma comunidad Cristiana o son obligados a dejar su iglesia. Seres queridos son heridos y no comprenden tu amor por Dios. 

Crecen los pensamientos negativos hasta abrumarnos. Pensamos, "Dios no me quiere utilizar. No soy suficientemente bueno para Él. Nunca podré servirle como quisiera. Creo que Dios se olvidó de mi. Pensé que era especial para Él, que tenía algún llamado pero no es así". Estamos dolidos, tristes, desesperados. ¿Qué hacemos en estos momentos? Aquí algunos consejos:

1. Reconocer que esos pensamientos negativos que laceran nuestra autoestima, no son verdaderos. Luego, combatir esos pensamientos con la Palabra de Dios.

2. Reconocer que si los procesos no son dolorosos, entonces no son de parte de Dios. Es Dios quien cierra las puertas y mantiene mucha información oculta.

3. Hablar con Dios, expresándole todos tus sentimientos. Podemos ser honestos con Dios. Él conoce nuestro interior pero desea que tengamos la confianza de ser genuinos con Él. 

4. Continuar sirviendo a Dios a pesar de la confusión, ansiedad, tristeza y dificultades. 

5. Comprender que los planes de Dios son diferentes a nuestros planes y que puertas pueden abrir y cerrar inesperadamente.

6. Recordar a quién estamos representando con nuestro servicio y no dejarnos abrumar por el egoísmo o por alguna posición de liderazgo. Es decir, recordar que todo lo que hacemos es por Su gracia y permanecer humildes. 

7. Entregar tus emociones, pensamientos y dolor en sacrificio. Es una buena manera de transformar nuestro malestar que no deseamos en uno que soportamos por amor. 

8. Finalmente, lo más importante es que en medio de la ansiedad, del trabajo y el servicio, no olvidemos el primer amor. Al principio deseamos servir a Dios sin darnos cuenta de los retos y sacrificios. Cuando servimos a Dios, a veces sacrificamos relaciones, tiempo, sueño, actividades, entre otras cosas. Podemos sentirnos abrumados, cansados, perdidos, que no podemos con la carga. Se nos olvida que esto era lo que deseamos al principio. Se nos olvida el primer amor. 

Apocalipsis 2:2-4

Conozco tus obras, tu duro trabajo y tu perseverancia. Sé que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles, pero no lo son; y has descubierto que son falsos. Has perseverado y sufrido por mi nombre, sin desanimarte. Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor.